¡ Bienvenida !

En 1972, cuatro de los mejores hombres fueron confinados en trabajos tristes por un delito que no habían cometido. No tardaron en fugarse de las empresas en las que se encontraban recluídos. Hoy, buscados todavía por sus jefes, sobreviven como tripulantes de fortuna. Si usted tiene barco de regatas y se los encuentra, quizá pueda enrolarlos.

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